La magia y el billete de 100 euros.
La magia existe. Esa es la realidad, a pesar de que muchos no crean en ella. Uno cree muchas veces que puede escoger libremente en qué quiere creer, y eso es totalmente lícito, pero eso no quita que existan cientos de cosas en las que no creamos. "Ojos que no ven, corazón que no siente", solemos escuchar, pero ¿y si los ojos ven y no podemos explicarlo?
La magia siempre ha sido adornada de mitos y leyendas, como todo lo misterioso. Son muchos los que se han aprovechado de las ganas de "creer en algo" de la gente para hacer pasar por magia lo que no es. Supongo que esas ganas de "creer en algo" tienen algo que ver en esta historia, pero no basta con eso, también hace falta intuición.
Hace poco tuve la ocasión de ver algo mágico,y por increíble que parezca, real y palpable. Yo estaba aburrida en el mostrador cuando un compañero me llamó. Se trataba de un chico tímido y reservado que me aseguraba que practicaba magia durante ¡4 horas! diarias, siguiendo las enseñanzas que su abuela le dejó. A mí al principio me hacía gracia, todos hemos visto trucos por la tele, pero nunca se le da mucha importancia a lo que se ve en la tele... es tan fácil manipular.
Pero él nunca intentó convencerme de lo que hacía. A mí me interesa mucho la gente que cree en algo fervorosamente y lucha por ello hasta convertirlo en su forma de vida, y ese era su caso. Respondía muy educado a todas las preguntas que yo le hacía, muerta ya de curiosidad. "La magia existe desde la Prehistoria", "Nadie cuenta nada, no hay nada escrito sobre esto, ni en Internet ni en ningún sitio... si lo hubiera...¡todo el mundo haría magia!" "¿Y lo de la tele?" Le preguntaba desconfiada. "Eso es puro espectáculo, no tiene nada que ver".
A mi las ganas de "creer en algo" me iban apareciendo, pero pensaba que quizás se trataba de eso sin más: ganas de "creer en algo" para distraerme del cansancio y la rutina de un día tras otro.
Entonces, repito, estoy en el mostrador y le oigo llamarme. Yo, sin girarme, no puedo evitar pensar "Ya está, ahora me lo va a demostrar". Sentí algo. Digamos, intuición. Me coge un billete de 100 euros de la caja registradora y atraviesa su bolígrafo por la mitad. Delante de mis narices. "No puede ser", pienso "A ver cómo explico yo ahora esto". Miro el billete totalmente atravesado por el bolígrafo. Lo veo claramente. Veo cómo mi compañero agita suavemente el bolígrafo y el billete se mueve al mismo ritmo. Después "saca" el bolígrafo y el billete está intacto. "Ahora inténtalo tú, si quieres". Cojo el bolígrafo que, obviamente, choca contra el papel. "¿Cómo puede ser?", le pregunto alucinada,"¡Delante de mis narices! ¡Lo he visto! ¡Hazlo otra vez!"
"Ahhh, no", me responde sonriente ,"Nunca se repite el mismo truco a la misma persona".
Vaya por dios, en el mundo de la magia también hay reglas.
Hubo más sorpresas, más trucos, magia... como se le quiera llamar, pero éste fue el que más me llamó la atención. Es difícil que algo pase a 2o centímetros de tu cara y no seas capaz de darle una explicación lógica.
En fin, cada uno puede juzgarlo a su manera, pero por supuesto, primero hay que vivirlo en directo. A mí me dio esperanzas. Porque esto significa que todavía nos podemos sorprender con algo, lo cual cuesta asimilar; porque sí existen cosas sin explicación aparente y, algo más delicado, porque si la magia existe de veras, seguro que abarca un campo mucho más amplio que un billete de 100 euros sucio y arrugado. ;)
3 comentarios:
plas plas plas
muy bueno muy bueno..la magia existe, por supuesto
SI PUEDE MULTIPLICARLOS, Y SON DE 500, AVISAMEEE!!
jejeje... de momento sólo los hace desaparecer, pero ya me informaré sobre si puede cambiarlos de sitio... ;)
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