viernes, noviembre 30, 2007
sábado, noviembre 24, 2007
A mí no me engañas.
Mira tú que bien. Has acabado tu carrera, proyecto, etc.... y ¡Oh! qué alegría, te han contratado en esa gran empresa prestigiosa. Sí, esa empresa de renombre en la que "sólo unos privilegiados" pueden entrar. Bueno, en realidad ese trabajo no es lo que tú buscabas, tú aspirabas a otra cosa, pero ves en esto la forma de conseguir tu sueño así que... ¿cómo no vas a aceptar? Aceptas, a pesar de la mierda de sueldo y te lo tomas con paciencia, porque será algo transitorio, hasta conseguir tu meta. Bueno, no tienes horario fijo, puedes currar unas 12 horas diarias por esa puta basura de sueldo, pero oye, qué suerte has tenido, has sido de los pocos que han elegido. Te mueves en ese entorno y empiezas a sentir que formas parte de él. Ves a todos pringando como tú y eso te da fuerzas. Tu trabajo, que en principio no te gustaba, empieza a parecerte importante. Empiezas a creer lo que tu empresa quiere que creas, porque, para eso es de las importantes ¿no? De las que mueven los hilos. Es que tu empresa es guay. Y claro, todo aquello de lo que te reías y de lo que te desmarcabas, empiezas a creértelo. Empiezas a creerte tus propias mentiras, las que ellos quieren que te creas y empiezas a defenderlas con contundencia frente a los demás, porque oye, tu empresa también tiene principios y uno de ellos es hacer piña de cara al exterior con una única ideología. Jo, te estás haciendo tan guay... ¡qué envidia! Dentro de poco no podremos frecuentar los mismos sitios.
Pero oye, no hay que ser tan tremendista. También puede que de verdad encuentres el trabajo que te guste. Eso está bien. Entras en una empresa con el trabajo que te gusta y oye, qué majos, te pagan un sueldo bueno y con posibilidades de ascenso. Enhorabuena, eso es difícil de encontrar, pero te digo una cosa: "Que no se te olvide quien eres". Porque es muy fácil entrar en el juego de "soy alguien en función del trabajo que tengo". Y es que claro, tienes un trabajo en una gran empresa y ya tienes otras prioridades. Sientes que el mundo se parará si dejas de hacer tu trabajo, porque es importante. Ay amigo, ahí ya te tienen. La empresa, a cambio de tu trabajo, de tus viajes laborales obligados, de tus horas extra, de los marrones que resuelves aunque nada tengan que ver contigo, te premia. Sí, tu tienes que hacer un viaje extraordinario a las 5 de la mañana... pero bueno, ahí tendrás un taxi esperándote a la puerta de casa. Eso te da más glamour. Cuando llegues al destino, dispuesto a trabajar todo lo que ellos consideren necesario, te alojarás en un hotel guay. Y bueno, si estás en otra ciudad, pues que suerte ¿no? porque estás viendo mundo también. Si no haces turismo en "el descanso", es porque no quieres. Y es que estar disponible siempre que tu empresa lo desee tiene sus recompensas. Pero oye, tú lo has elegido y estás contento con ello. Hasta ahí bien, no seré yo quien te cuestione. Pero por favor, no me hagas creer que eres más importante que los demás. No caigas en la trampa de menospreciar al que te abre la puerta para que pases, al que te limpia la mesa, al que te sirve el café... no eres más importante que ellos. A mí no me engañas.
Y te digo una cosa, puedes estar seguro de que yo no me voy a vender. Yo no me voy a traicionar, aunque a veces sea lo más cómodo. Porque, a veces para bien, a veces para mal, tengo una conciencia que no me dejaría dormir por las noches ¿qué le vamos a hacer? Es lo que tiene ser como soy. Es lo que tiene ser guay en esencia y no en función de toda esa basura.
Muy idealista ¿no? De acuerdo. No pienso vivir de la nada así que si tengo que pasar por el aro, lo haré. Pero nunca me harán creer en lo que no creo. Oh, ya lo creo que no. Me limitaré a fingir hasta que saque todo lo bueno que se pueda sacar de ahí (dinero y estrategia, digamos) y cuando ya pueda valerme por mis medios para hacer lo que de verdad quiero, les mandaré a todos a la mierda, o mejor dicho, les dejaré en su sitio. Lo siento, amigo, es lo que tiene ser guay en esencia.
;)
Publicadas por
Pelusina
1 comentarios
lunes, noviembre 19, 2007
La cabra tira al monte.
¿Y eso es bueno o malo?, me pregunto. A la larga... ¿qué pasa? Eso tiene una respuesta fácil "no te molestes en pensar en eso ahora, porque no lo puedes controlar". Ay, dichoso control...
Desde hace tiempo tengo una sensación extraña, algo que había olvidado o más bien, que había procurado no ver. Hace unos años entendí que luchar contra uno mismo era la mayor forma de autodestrucción, así que dejé de hacerlo. Sencillo y útil.
Pero ahora, en esta nueva etapa de mi vida que tanto me costó conseguir, en la que puedo decir con orgullo (y eso hago) esa frase maravillosa de "Me había inventado a mí mismo, cruelmente pero lo había hecho", se me vienen a la cabeza millones de cosas. Siempre envidié esa tranquilidad de la gente que echa raíces en un sitio. Es su sitio, su gente, su mundo, su estabilidad, su bienestar. Decidí luchar por ello, porque nunca lo tuve así, de esa manera. Me educaron de otra forma, viendo cosas muy distintas a ese modo de vida.
Decidí luchar por ello porque pensé que es lo que de verdad quería, pero siempre había una parte de mí "dormida", que de vez en cuando despertaba para recordarme que... "la cabra tira al monte".
El primer aviso fue con mi relación de pareja "larga, estable,tranquila".... Justo lo que quería, y sin embargo, algo en mí me decía que no podría llevar esa tranquilidad mucho tiempo, que me estaba negando una parte de mi misma, que no era yo. Pero aún mantenía esa creencia de que "el amor lo puede todo" (qué mona) y me lo negué hasta que cayó por su propio peso.
Ahora, con la posibilidad de pasar un año fuera y todo lo que me supone, me vuelvo a sentir así. Mi primera reacción ante esta idea fue de rechazo ¿echar por tierra todo lo que me ha costado conseguir? ¿empezar otra vez de cero?¿luego volver para sentirme una extraña y empezar de nuevo? Con el tiempo, la idea me gustó cada vez más hasta el punto de sentir que lo necesito. Pero entonces me di cuenta de que lo que de verdad me daba miedo... lo que de verdad me daba miedo no era irme, sino el no querer volver.
Y ahí es donde se demuestra que, guste o no admitirlo, "la cabra tira al monte", porque, a fin de cuentas, yo siempre busco "empezar de nuevo", irme, siempre irme, me lo pide el cuerpo, la mente...nunca aguanto quedarme mucho tiempo, no soy yo. Sería todo más fácil si no sintiese esa necesidad y pudiera conformarme, supongo. Ojalá.
Los amigos, mi gente... siempre han sido clave para mí a la hora de pensar en irme, mucho más que la familia, para qué negarlo... Ingenua de mí. Los que siempre han estado, siempre estarán. Pero ahora me estoy acostumbrando a que no me entiendan, aunque me respeten. Me estoy acostumbrando a que se rían a carcajadas, cuando estoy hablando totalmente en serio. Y me estoy acostumbrando a que no comprendan, cuando estoy en mi mundo.
En fin, durante cierto tiempo, sentirme comprendida para mí era una necesidad, supongo que lo es para muchos. Y... bueno, me cuesta horrores admitirlo, pero ahora me doy cuenta de que muchas cosas en esta vida son circunstanciales, y quizá esa necesidad de comprensión sí lo es o lo fue. No sé, habrá que estar siempre preparado para adaptarse a las circunstancias.
Publicadas por
Pelusina
0
comentarios
martes, noviembre 06, 2007
Janie's got a gun - Pink (aunque de Aerosmith)
Esto sí que es interpretar una canción...
Publicadas por
Pelusina
0
comentarios