Para los valientes que se equivocan
Anoche, después de charlar con algunos amigos, amigos con pareja desde hace tiempo, recordé cómo era estar enamorada. Supongo que es el mejor de los sentimientos que una persona puede llegar a experimentar, sin embargo, veo que en las parejas sólidas, estables y duraderas, no hay ese sentimiento realmente. Al menos no como yo lo recuerdo. Y no me refiero a la pasión inicial.
¿Quién fue el primer valiente que se atrevió a hablar de "amor inteligente"? Desde luego, fue muy valiente. Pero es triste pensar que el mejor sentimiento que puede albergar el ser humano haya sido asfixiado por nosotros mismos hasta el punto de necesitar un nuevo concepto, acorde con la vida que llevamos.
"Amor inteligente", me parece bien, un amor que surge, pero también se cuida y se construye evitando cometer los errores típicos que acaban con el mismo. Sin embargo, ningún valiente se ha atrevido a encauzar los peores sentimientos del ser humano. Nunca se habla de un "egoísmo razonable" o de una "envidia justificable", ni siquiera hablamos de una "violencia consecuente". ¿A quién le preocupa?
Entonces, ¿por qué limitamos y redefinimos el amor al que deberíamos aspirar continuamente? Si es lo mejor que nos puede pasar. ¿Por qué nos empeñamos en estropear lo mejor que tenemos? ¿Quien nos ha hecho dudar tanto de nosotros mismos?
Quizás sea porque, cuando te enamoras, eres más frágil de lo que te gustaría. Y la fragilidad, no se lleva últimamente. No queda bien. Porque créeme, si de verdad es amor, duele. Sólo enamorado sufrirás tanto por otra persona como si fueras tú.
Te enamoras con todo lo que conlleva. Como todo sentimiento innato, no lo puedes controlar. No eliges enamorarte ni desenamorarte. Simplemente surge. Y cuando surge, lo dices con orgullo. Equivocarte es una posibilidad. Pero equivocarse no es de débiles. Enamorarse no es de débiles, ni de soñadores, ni de románticos. Enamorarse es de valientes. Valientes que se atreven a todo. Valientes que se atreven incluso a dar lo mejor de sí mismos sabiendo que se pueden equivocar. En el amor no hay garantías, ni debe haberlas. Y desde luego, enamorarse no es de inconscientes ni de inmaduros, engancharse a alguien sí lo es.
Quizás nos hemos acostumbrado a que se le dé la consideración de amor a miles de sentimientos que no lo son, o que sólo son una parte de ello. Quizás por eso nos hemos perdido. Por culpa de los que han optado por conformarse y creerse su propia historia.
Pero a los valientes no nos van a convencer nunca; no nos van a cambiar el concepto como ellos han decidido hacer. El amor no pertenece sólo a personas tranquilas y conformistas, con aspiraciones tradicionales. De verdad, no cuela.
Y, por cierto, el amor de verdad (el de los valientes) así como el equilibrio, es posible. El de los soñadores y románticos hace ya tiempo que cayó por su propio peso.

