De vuelta de todo.
Es importante pisar fuerte al caminar. Caminar con seguridad, aunque ni si quiera sepas a dónde te diriges. De hecho, a veces casi es mejor no saber muy bien a dónde te diriges y poder pensar "Pies, llevadme a donde queráis".
Pero volvamos a los pasos; esos pasos acompasados y decididos que te incitan a caminar erguido y a sentir que tienes un perfecto control de la situación. Porque hay momentos en tu vida en la que sólo puedes controlar pequeñas cosas como tus pasos o el volumen de tu voz para hacerte oir.
Es en esas situaciones, en las que uno se siente totalmente perdido, cuando hay que atreverse a sacar toda nuestra fuerza. Y saber caminar por la vida, es el primer paso. Probablemente desconozcamos el rumbo, pero eso no quita que nos sintamos fuertes.
Además, no hay que olvidar que debemos mantener un estado de alerta permanente. A veces evadirse nos resulta tan fácil que olvidamos estar alerta.
Así que, cuando empiezas a caminar y a fijarte en todo lo que sucede a tu alrededor, te puedes llevar muchas sorpresas. Puedes encontrarte con la Belleza manifestándose de formas totalmente insólitas, o puedes pasar de largo y no verla. Ella está ahí, esperando a que alguien se sorprenda al encontrarla bajo alguna escena jamás pensada.
También te fijas en la gente que se cruza contigo. Nunca me ha gustado clasificar a la gente, ni establecer diferencias, pero siempre creí que había dos tipos de personas: los que luchan y los que se conforman.
Bueno, sigo pensando eso, pero ayer se me ocurrió un nuevo criterio: existe la clase de personas que tira la basura al suelo de forma totalmente despreocupada y la clase de personas que no lo hace. Esto, que puede parecer una tontería, no lo es. Con ese único gesto, acompañado de una actitud de desprecio, te haces una idea rápida de la clase de persona de la que se trata. Una persona que no se para a pensar en los que limpian tras su paso porque, esa persona, sí tiene muy claro en su cabeza que existen distintos tipos de gente. Por otra parte, se encuentra la persona que sabe valorar el trabajo de todos, y por tanto se pone en la piel del otro. Ahí está la diferencia. Yo sola no me habría dado cuenta.
En fin, puede que el escenario cambie, aunque todos tengamos uno preferido, pero, sin ninguna duda, nuestros pasos nos pertenecen.
1 comentario:
muy bueno
un brindis por los pasos que nos quedan a todos, sin mirar atrás ni retroceder
Alex
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