Adiós al miedo
No se trata de tener miedo a sufrir o a pasarlo mal...
Es bastante mas simple que todo eso.
Una persona explica lo que puede ofrecer y otra decide si eso puede hacerle feliz o no.
El resto son teorías e hipotesis absurdas.
No se trata de tener miedo a sufrir o a pasarlo mal...
Es bastante mas simple que todo eso.
Una persona explica lo que puede ofrecer y otra decide si eso puede hacerle feliz o no.
El resto son teorías e hipotesis absurdas.
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Pelusina
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Desde que tengo uso de razón, he oído hablar de la supuesta rivalidad entre belleza e inteligencia. Nos educan con mensajes del tipo "la belleza está en el interior", o "es importante que estudies", pero luego salimos a la calle y nos encontramos con mensajes bien diferentes " Si estás buena, entras gratis", "si dejas que me vean a tu lado, te invito a lo que quieras". Aprendemos a clasificar y juzgar a las personas en función de su belleza y, en el caso de las mujeres, ser bellas es lo que nos va a convertir en objetos de deseo. Y desde luego gusta más la idea de ser objeto de deseo que de ser la chica feita simpática. ¿Hasta qué punto nos conviene entrar en este juego?
Se puede ser inteligente y guapa a la vez.Por supuesto. Aunque la envidia de muchas llevará a decir que las chicas muy guapas no pueden ser inteligentes. Desde luego no hay nada peor que ser fea y envidiosa.
Bromas aparte, la pregunta que realmente me lleva a escribir este pequeño texto es la de la felicidad. No me interesa saber nada más sobre la supuesta guerra entre inteligencia y belleza,lo que me interesa saber es ¿qué nos hace más felices: ser bellas o ser inteligentes? Desde hace poco me doy cuenta de que, a medida que pasan los años, la belleza de la mujer empieza a desaparecer, como dirían algunas pesimistas, o a transformarse como dirían otras. Simplemente el paso del tiempo nos aleja de ser ese objeto de deseo ansiado. Pronto recibimos un nuevo mensaje "Querida, hazte a la idea de que a partir de ahora siempre habrá una mujer más guapa, joven y atractiva que tú...cuando más envejezcas, mayor número de objetos de deseo renovados te rodearan". Curiosamente, la experiencia que se va adquiriendo con el paso de los años nos convierte en seres más inteligentes. Sí, la madre naturaleza sabe muy bien lo que hace.
Cuando pienso en la importancia que le damos a la belleza femenina, no puedo evitar pensar en lo importante que es para muchos hombres poseerla. Muchas mujeres pasan de ser objetos de deseo a convertirse en pequeños triunfos personales de algunos hombres. Hombres que necesitan presumir de mujeres guapas para demostrarle a sus amigos y al mundo entero que están en el grupo de los "guays". Eso me hace pensar en lo frágil que puede llegar a ser el ego de un hombre, pero hoy toca hablar de nosotras.
Basar nuestra felicidad en ser guapas no parece tener mucho sentido, puesto que sabemos que nuestro físico está en constante cambio. La felicidad no puede basarse en algo frágil, que se extingue con el tiempo, o en algo externo como la opinión de los demás. No debemos aspirar a ser los trofeos de hombres débiles. Eso nos convertiría en seres demasiado vulnerables. Por otra parte, ser inteligente no es siempre garantía de ser el centro de atención y, sin embargo, permite intuir, conocer, aprender y disfrutar de la vida sin preocuparse por tendencias molestas como la envidia, las comparaciones, la inseguridad. Y todo ello ahorrándonos la necesidad de gustar a los demás.
En definitiva, ser guapa puede ser sinónimo de muchas cosas hoy en día pero la inteligencia es, sin lugar a dudas, sinónimo de libertad.
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