miércoles, septiembre 12, 2007

Las estrellas brillan con luz propia.

Y así debe ser. Menudo rollazo he soltado en la entrada anterior... total, ¿para qué? cada vez estoy más convencida de que las palabras sirven menos. Quizás viene bien exponer con palabras algo que ronda por nuestra cabeza, pero, no por escribir se deja de pensar. Las palabras sentencian, pero eso no es suficiente.

Hay veces que la mente tiene que volar y perderse... Es gracioso, porque hace unos años ya, me inventé un mundo imaginario con un amigo. Fue una conversación corta, de las típicas del Messenger. El nuevo lugar sería un mundo sin personas ¿ para qué queremos a las personas?; el cielo sería rosa y habría un gran río interminable. El nuevo lugar estaría habitado por "monstruos comepiedras"... No volví a pensar en eso hasta hace poco y, cosa curiosa, encontré merondeando en la web una foto de un río interminable con el cielo rosa...

Pero hoy me apetece pensar en los que brillan con luz propia... como las estrellas. Cuando conoces a una persona, enseguida te das cuenta de eso. Y desde luego, no hay peor sensación que mirarte al espejo y ver que no eres tú en esencia, que algo te bloquea, que vives de los demás, que dependes de los demás para ser tú, y lo peor de todo ¡que no te gustas! Supongo que eso nos ha pasado a todos alguna vez. A mí me ha pasado más de una vez y supongo que por descuido... De repente te vuelcas en todo (generalmente personas) menos en tí y cuando te quieres dar cuenta, te miras en el espejo del baño y sueltas "¡Mierda, lo he perdido!" Ya no brillas con luz propia y eso se transmite en seguida, lo cual te hace sentir peor.

Menos mal que todo problema tiene solución, excepto la muerte y... ya me estoy pasando de palabras con aire a sermón...

Buenas noches

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es sencillo: La verdad que no entiendo por qué, pero quizas algun dia no veas tu luz, tus destellos, pero debes de saber que los demas siempre veremos en ti ese resplandor, el que solo teneis las personas que mereceis la pena.