Las princesas tampoco existen.

Ultimamente nos cansamos de oir eso de que "el príncipe azul no existe", pero lo que nadie se atreve a decir es que las princesas tampoco existen. Es triste, pero cierto. Nunca hubo niñas prodigio que crecieron para ser mujeres hermosas, bondadosas y a la espera de ser rescatadas por un apuesto caballero, valiente y decidido... Esa hermosa princesa y su incomparable príncipe se unirían en perfecta armonía, venciendo las adversidades del resto del mundo para compartir todas sus cosas buenas ajenos a la imperfección. Esto nunca existió en la realidad, pero eso en el fondo es bueno, porque lo que sí se ha conseguido es que todos nos lo imaginemos alguna vez. Y la imaginación, vale mucho más que la realidad.
En el caso de las mujeres, no sé qué nos cuesta más aceptar: el hecho de que el príncipe azul no existe o bien que no somos una princesa divina en proceso de ser rescatada. Me preocupa más esto último, ya que lo del príncipe azul no depende de nosotras ( no vale intentar fabricar un príncipe a nuestro antojo, ¿eh? ;) Pero sí depende de nosotras el dejar de vernos como una princesa que, por razones obvias, ha de ser perfecta. Quizás sí hayamos asumido lo que no somos, pero nos sigue encantando que nos traten como tal... ¿por qué negarlo? Nos encanta que nos cuiden, admiren, piropeen, y sobre todo, que nos hagan sentir únicas... como las princesas de cuentos.
Pero ¡ojo! a ellos también les encanta sentirse "príncipes". Obviamente, ningún "príncipe" que se digne hoy en día, usaría ese término. Digamos que les encanta sentirse valientes, caballerosos, guapos, protectores e imprescindibles para una "princesa". Es decir, les gusta tener alguien a quien cuidar y que, en ciertos aspectos pueda depender de ellos.
Viendolo desde este punto de vista, hombres y mujeres no parecemos tan incompatibles como nos empeñamos en creer¿no? Parece fácil de entender, como los cuentos de niños. Pero, ¡cuánto nos quejamos del sexo opuesto! Como si fuera imposible poder entendernos, comprendernos, darnos mutuamente lo que necesitamos... ¿ por qué complicar los cuentos de niños?
Nos creemos tan listos, avanzados y por encima de los demás, que nos olvidamos de lo más importante. Quizás el miedo, la ignorancia o la facilidad de conformarse, son los culpables. Pero sobre todo, el proyectar todos estos problemas en la otra persona, en lugar de detectarlos en nosotros, es lo que de verdad nos complica las cosas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario