¿La magia dura para siempre?
Todos los principios son flojos, pero también bonitos. El principio de algo siempre viene acompañado de ilusión, esperanza y, sobre todo, de buenas intenciones. El principio de cualquier objetivo siempre saca lo mejor de nosotros. ¿Acaso eso caduca con el tiempo?
Cuando nos vemos arrastrados en un torbellino de sorpresas gratificantes y de ideas brillantes en las que nada parece salir mal,¿debemos ponernos un límite o este viene solo? Porque, está claro que siempre hay un momento de vuelta a la realidad, en el que la objetividad, el realismo y, sobre todo lo que no gusta, se hace presente.
Pero esa sensación de estar sacando lo mejor de nosotros no debería perderse. No deberíamos dejar que la rutina y el conformismo ganaran la batalla a esa magia.
¿La magia dura para siempre? La respuesta más tentadora es la negativa: no, la magia no dura para siempre. Pero esa respuesta es tan triste que nadie querría creérsela. Nos equivocamos al atribuir la magia a una situación, a un contexto y, sobre todo, a una persona. Porque esa magia está en nostros. Es nuestra y, por tanto, de nosotros depende que se mantenga o que se apague. Por eso, si nos hocecamos en atribuir este don a alguien, éste será tan frágil que se acabará tan pronto como nuestra paciencia decida. Si creemos en la magia y en nostros mismos,y si somos capaces de mantenernos en ese punto con el paso del tiempo, entonces seremos capaces también de compartirla con alguien. O eso me gusta pensar.
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