El olor de la muerte
Encogida. Sólo tus ojos conservan el brillo de la vida.
Entumecida. Qué duro es darse cuenta de que todo se acaba.
Pequeñita. Tus sollozos te transportan a tu más remota infancia.
Luchadora. Mantienes tu dignidad hasta el último momento, ajena a ese olor que merondea en tu cuarto, intentando avisarte de lo irremediable.
Sonríe. Ha merecido la pena.
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