viernes, junio 20, 2008

Una sensación extraña

Estoy acostumbrada a vivir el día a día con un pie en el pasado y otro en el futuro. No sé como lo hago, pero de momento sobrevivo con esta estructura mental.

Acabar la carrera ha sido lo mejor que me ha pasado esta semana. La primera reacción fue, obviamente, alegría. Pero en seguida pasó a ser liberación. Sólo después de acabarla me di cuenta de que he estado cinco años arrastrando unos estudios que me eran totalmente indiferentes y en unas condiciones que dejaban mucho que desear. Esto acaba afectando el día a día y hasta el carácter. Acabar 5º de carrera ha sido sinónimo de vida solitaria con mi ordenador haciendo trabajos estúpidos. Realmente he llegado a pensar que me estaba convirtiendo en una persona ausente cuya vida social se reducía a las noches de viernes y sábados. Sola y a la vez con "los de siempre", en la distancia, con vidas ocupadas por, al menos, un trabajo de 8 horas. La dejadez cada vez iba haciéndose mayor, hasta llegar a extremos ridículos. No soportaba sentirme así de improductiva, con una sensación permanente de pérdida de tiempo.

Ahora por fin me doy cuenta de que han sido tan sólo 9 meses de mi vida y que realmente sí han valido para algo. Porque gracias a haber aguantado un engaño de carrera de la que espero no tener que ejercer en mi vida, puedo optar a algo que por fin me motiva. A esta motivación se le añaden esfuerzo y constancia y esto hace que se convierta en un reto de los que a mí me gustan. Tendré algo por lo que luchar y eso lo echaba de menos.

Llevo meses haciéndome a la idea de dejar Madrid y comenzar de nuevo en Londres. La nostalgia y la ilusión se ganan terreno por momentos. Sinceramente pienso que es lo mejor que me podía pasar. Estoy segura de que merecerá la pena y, fiel a mi estructura mental, ya he barajado en mi cabecita durante meses los hipotéticos "puntos negativos" con los que me puedo encontrar. Así que, una vez preparada, puedo dedicarme a disfrutar.

Pero echaré de menos Madrid. Seguramente parezco demasiado nostálgica o romántica. Obviamente me ha sobrado tiempo para pensar en 9 meses y eso es poco recomendable. Pero ¿Cómo no voy a echar de menos la ciudad en la que he vivido la oportunidad, el amor, el desamor, la lujuria y la amistad? ¡Y todo en 5 años! Tan poco tiempo y tantos prismas desde donde poder mirar la ciudad. Aquí hay tantas cosas en las que parece que nadie se fija y yo sí.

Me alegro de haber recuperado la energía y ,al mismo tiempo, de mantener la serenidad necesaria para acometer lo que queda. Pero, a un mes de irme, he comenzado a desmontar la casa entera y, he echado de menos el apoyo de alguien que lo comprendiera.

Volveré, Por supuesto. Pero volveré en condiciones, con las cosas claras. Volveré con fuerza y con garantías. Y quizás me vaya de nuevo.¿Quién sabe? Pero volveré siempre.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gusta que escribas con ilusión. Me gusta como escribes. Y estoy convencido de que yendo con ilusión no habrá obstáculo que se te resista en Londres.

Ciao!

Jorge.