La fotografía que nunca existió
Sigues despertándote a la luz del alba, pero te estás haciendo mayor. Lo sabes, y aún así no se te borra la sonrisa. Estás entrando en el momento en el que el recuerdo se distorsiona hasta tal punto que sustituye la vida que viviste por la que crees que has vivido.
Todo tiene que tener algún sentido. Como si tu vida hubiera respondido a un perfecto plan que siempre tuviste en mente. Como si nunca hubieras cometido errores. El problema es que nada real puede demostrar que lo que recuerdas realmente pasó. Pero eso tampoco te quita la sonrisa.
Tú buscas incansablemente hacer esa fotografía. La fotografía perfecta que resuma el recuerdo escogido de tu vida. Quizás en algún descuido se te olvidó pensar que las fotografías mienten mejor que nadie. Pero tus descuidos son obviados en tu memoria manipulada.
Resulta que en tu vida había más gente. Gente que ahora quiere ser ajena a tu recuerdo perfecto como tu fuiste ajeno a sus silencios. Nunca prestaste demasiada importancia a todo aquello que no formara parte de tu plan. No tenías mala intención, pero tampoco interés. Ni siquiera estabas allí. Los silencios no eran más que un cúmulo de sentimientos tapados para no enturbiar tus planes. Puedes llamarlo prudencia, o más bien respeto. Aunque yo creo que era sacrificio prematuro.
Aún así estos descuidos nunca se volvieron en tu contra. O eso recuerdas. Ese silencio que nunca has constatado ha sido tu mayor aliado y nunca lo sabrás. Al igual que nunca sabrás todo lo que había detrás de él. Eso no lo vas a manipular en tu memoria.
No, la verdad es que no existe esa imagen perfecta que anhelas. Pero, sobre todo, no dejes nunca de sonreir, pues no habrá ningún problema en fingir otra cosa más.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario